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K08: cuentos a la carta

16/10/2008 - blog


Lo que más me gusta cuando cuento es contemplar las caras de los oyentes, cada uno viviendo su propia imagen de la historia, transportado quién sabe dónde. Daría lo que fuera por saber a qué lugar del mundo o del recuerdo les ha llevado a cada uno de ellos. Por eso, cuando Ignasi Potrony me ofreció la oportunidad de participar en el espacio reservado a la oralidad de la Fiesta de la literatura Kosmopolis 08, me lancé a ello sin dudarlo. La idea de explicar cuentos “a la carta” en la terraza de un café en el Pati de les dones del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona prometía la posibilidad de poder conectar de un modo más directo e íntimo con el público, de poder escucharle. Dándole voz al oyente, todo podía pasar. Y efectivamente, pasó.
Por la terraza del CCCB desfilaba todo tipo de público que asistía los numerosos eventos de Kosmopolis y optaba por saborear un café, una cerveza, o bien un cuento. Había escépticos y receptivos, abiertos y recelosos, con sed de historias o eternos inapetentes… Pero muchos de ellos acabaron encontrando su cuento. Y entonces se produce el milagro. Y te cuentan. De lo que les ha dicho el cuento. O de su familia. O de sus recuerdos. Te cuentan sobre lo que hacen, lo que les espera al salir de allí, de lo que les gustaría que sucediese. Y a veces incluso te premian contándote un cuento. O con un pequeño guiño, como el cuento de los fameliars escuchado por un músico ibicenco de un grupo del mismo nombre, o la visitante italiana que toma café en el mismo local que Steffano Benni, el autor del cuento que le acabas de contar. Y es entonces cuando los cuentos y la vida se entremezclan, o es posible que hayan estado siempre así, en una feliz mezcolanza, sólo que hasta ahora no nos habíamos dado cuenta. Y es que a un narrador también le conviene recordar de vez en cuendo lo bueno que es escuchar. Por eso quiero dar las gracias a todos aquellos que de algún modo ayudan a que esto suceda.

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