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Un cuento para el 2016

26/01/2016 - blog
Foto de Mike Kenneally

Cinco años atrás publiqué como primera entrada del año un cuento para desear un feliz año  a los seguidores y visitantes de este blog, y desde entonces no había dejado de hacerlo hasta que este mes de diciembre, de sopetón, descubrí que mi página web (y el blog que incluía) había desaparecido en el espacio virtual. La compañía de alojamiento web se esfumó, y con ella todas las páginas que alojaba, dejando atrás un montón de usuarios iracundos.

Pero lo más curioso es que esto sucedió en el año 2009: mi web ha seguido funcionando hasta el mes de diciembre de 2015, cuando al realizar una migración de los dominios,  la página se desvaneció. Resulta que la web que habéis podido leer todos estos años era una ilusión, como el reflejo de una estrella extinguida años ha en una galaxia muy lejana. Y la verdad es que me ha dado una alegría descubrir que de vez en cuando pasan cosas misteriosas e inexplicables.

Por fortuna, el diseñador tenía guardados algunos archivos y enseguida se puso manos a la obra, y aunque en algunas secciones ha habido que partir de cero, prácticamente un mes después, he aquí la nueva página, en un formato compatible con las aplicaciones móviles actuales. La migración del blog ha sido complicada. Aún falta pintar una pared por aquí, colgar un cuadro allá… pero he decidido publicarla para que nadie piense que he sido absorbida por un agujero negro. Se agradecerán sugerencias y localización de gazapos.

Es por eso que el cuento de 2016 llega, pues, con algo de retraso, y en una página nueva. Me ha hecho ilusión saber que algunos lo habíais echado de menos, así que aquí lo tenéis: espero que disfrutéis del cuento, y del año.

«Cuentan que una fuerte tormenta arrastró a una playa miles de estrellas de mar. Desperdigadas sobre la arena, estaba a punto de morir bajo el sol. En esto pasan dos hombres. Uno se agacha, recoge una estrella de mar y la lanza a las olas, y luego otra, y otra, y otra… 

El segundo hombre le dice:
—¿Qué haces? ¿Acaso crees que vas a poder echarlas todas al mar? ¡Estás loco!

Y el primer hombre responde:
—¿Cuál de estas estrellas que estoy devolviendo al mar crees que dirá que estoy loco?»

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